miércoles, 20 de enero de 2010

De nuestra corresponsal en la Edad Media


Vuestra reportera favorita os manda un saludo desde su corresponsalía en la Edad Media, en donde vive desde hace semana y media.

Antes de nada quiero agradecer a la Secretaría de Residencias del Crous (organismo que gestiona, entre otras cosas, las residencias universitarias públicas de Francia) por su inestimable desentendimiento, y mandar un caluroso saludo a Marcel, conserje de mi residencia, por su impresionante capacidad para posponer problemas.

Esta experiencia espacio-temporal está siendo una aventura inolvidable. Siempre llevaré en el corazón el sonido del agua al caer en el cazo y los dos cubos que desde hace una semana ocupan el interior de mi armario a causa del deshielo tras la nevada de la semana pasada. No puedo sino agradecer a la Secretaría y a Marcel su colaboración para posponer la decisión sobre los arreglos a dentro de dos semanas, permitiéndome así disfrutar del espectáculo único de la lluvia dentro de mi armario durante un mes más.

Asimismo, agradezco al electricista su esmero en la instalación eléctrica de la residencia, pues sin él no habría sido posible experimentar la falta absoluta de luz desde hace dos días. He de mencionar de nuevo a mi querido conserje, que ha puesto todos los medios a su disposición para no aparecer por la residencia en la última semana y permitirme de nuevo prolongar esta maravillosa experiencia.

Por último, no puedo despedirme sin alabar mi nueva nevera, que la regules a la temperatura que la regules, en realidad solo tiene dos posiciones: demasiado caliente, o demasiado frío. Abrir la nevera para encontrar mi comida o bien en descomposición o bien congelada como un bloque de hielo es sin lugar a dudas uno de los mejores momentos de mi jornada.

A todos los que han hecho esto posible, gracias. A vosotros, queridos lectores, un fuerte abrazo desde este lugar tan especial en mi corazón. Je vous aime !

martes, 19 de enero de 2010

Hace frío (II)

Y ahora no sólo hace un frío del carajo, sino que hemos podido disfrutar de un espectáculo único: una tormenta de nieve de dos días y medio sin parar en una semana de Mistral (sí, sí, el vientecito ese tan agradable que sopla por estos lares a una media de 90 km / hora).

Durante casi una semana Avignon ha estado cubierta por casi medio metro de nieve cayendo violentamente sin parar y bloqueando la ciudad entera. Las carreteras cortadas cerraron todos los accesos durante los tres primeros días, y como resultado la mayoría de las tiendas, escuelas, oficinas y (oh, qué lástima, ejem, ejem) la universidad tuvieron que cerrar sus puertas. Los pocos supermercados que abrieron ofrecían un aspecto de catástrofe nuclear, pues obviamente los suministros no podían llegar a la ciudad. Tan espectacular ha sido que hasta salió en las noticias nacionales, pues este tipo de tormentas son extremadamente raras tan al sur.

Aún con estas, y como una no está acostumbrada a este tipo de espectáculos, me enfundé las botas y mi gorro de mucho frío y a la calle que me fui en plena tormenta, a ver la ciudad nevada y sacar fotitos, que cuelgo un poco más abajo.

Nota para un futuro: desconfía de los montoncitos de nieve, suelen esconder algo que te machacará las espinillas.

Nota II: para los curiosos, sólo me la pegué una vez; eso sí, me la di pero bien dada cayéndome de morros en la puerta de mi facultad (las cosas, o se hacen bien, o no se hacen).

Las vistas desde mi terraza (que son pocas porque nieva mucho)

La puerta de mi residencia. Sí, las marcas señalan la altura de la nieve. Pese a todo, salí a la calle, valiente que es una.
Arbolito de navidad muy propio en una de las plazas del centro.

El Palacio de los Papas y varios avignonenses emocionados jugando con la nieve.
La humilde autora cubierta de nieve pero feliz delante del Palacio de los Papas.
Uno de los laterales del Palacio de los Papas

Un amigo.

domingo, 10 de enero de 2010

Hace frío

En Avignon cuando hace frío, hace mucho, mucho frío.

Hace dos o tres semanas estaba yo en casa tan tranquila cuando de pronto escuché un "ponk" proveniente de la terraza. Salí a mirar y cuál no sería mi sorpresa cuando solo había uno de los vestidos que había tendido tirado en el suelo.

- No puede ser eso lo que hizo "ponk". Un vestido al caer no hace "ponk".

Y entonces me agaché a recogerlo...

Pues sí; era el vestido lo que había hecho "ponk", porque estaba congelado, en una sola pieza, como lo estaban las camisetas, calcetines e incluso las medias que colgué unas horas antes. Tan congelado que lo puse en el suelo y se tenía de pie.


No voy a sobrevivir a este invierno, lo sé...

Vuelvooo, a casa vuelvoooo


Abandonado he tenido a mi pobre blog desde hace ya un buen rato, pero esta vez tengo una buena razón...
Mi excusa para la desaparición momentánea se llama Amelia, nació el 1 de enero y es la niña más preciosa del mundo mundial, y no lo digo porque sea su tía.


Prometo volver a la blogosfera en estos días. Mientras tanto, os deseo un muy feliz año lleno de alegría, amor, paz y todas esas cosas.

He dicho.